
Como es el discurso, así es el pensamiento del Político.
Es la herramienta más poderosa con que puede contar un verdadero político moderno. En ellos se describe parte de su plan de gobierno (central o municipal) o ideas a realizar. Debe tener coherencia que es la parte esencial de los discursos, debe ser claro y preciso en lo que se quiera enfocar; deben ser pronunciados de forma sencilla y natural para poder obtener el resultado persuasivo esperado.
Los discursos de nuestros políticos constanceros lamentablemente carecen de coherencia, no son sustanciosos, son largos y aburridos. La temática a tratar siempre son expresada de forma hueca y monótona, siempre Reyna la discordancia y el dislate, al hacerlo tan extenso entonces entran nuestros políticos en lo que es la cantinflada. Se hace casi imposible prestarle más de dos minutos de atención sin que en ese tiempo yerre o empiece hablar de asuntos muy divorciados de la realidad a expresar.
Un buen político debe ser un buen orador o por lo menos debe darle el uso correcto a sus palabras, tiene que ser una persona conocedora de los problemas de su comunidad, para poder ofrecer soluciones; tiene que ser explicativo y real a la hora de dirigirse a las masas, debe inspirar confianza y respeto con su forma de hablar; debe saber cuando y donde callar o cuando y donde debe hablar y sobre todo que hablar en el momento adecuado.
Cuando se escribe o se va dar un discurso, se debe saber en donde se dará el discurso y a que tipo de persona sele va hablar, que postura debe tomarse a la hora de empezar, se debe enriquecer su discurso con frases, anécdotas, fechas y estadísticas, por que eso crea la impresión de que esta, actualizado y preparado en el tema en cuestión.
Sabemos de la poca formación en materia política de nuestros políticos, pero eso, no quita el deber de hacer los discursos de manera práctico, claro, coherente, con sustancia y apegado a la realidad del entorno. Por que como es el discurso así es el pensamiento de actuación del candidato.
Así pues, que esperamos un esfuerzo de nuestros políticos de mejorar la forma más bella y única de comunicarnos que tenemos los políticos, que son nuestros discursos.
Nota: el autor de este artículo tampoco se escapa de la crítica.
El autor es: Diplomado en Gerencia Política y Comunicador.







